Tentáculos

Por un lado había que solucionar el trajín cotidiano. Eso que implica sobrevivir en la sociedad . Por otro lado había que solucionar si vendíamos o no la casa de nuestros padres con todas las discusiones que eso implicaba. Pero además estaba la posibilidad de quedarnos sin trabajo y eso nos desbarataba todos los planes. Y como si todo eso fuera poco: dependíamos de ser descubiertos y si lo hacían nos desaparecían, era el código de los 70, éramos jóvenes y contestatarios.

En realidad de lo único que dependíamos era de lo último. Si nos atrapaban, no había más nada. Ni venta ni nada de nada. Pero si lográbamos vender pronto, podíamos aspirar al exilio.

Antes de vender y partir pasamos por los tentáculos del miedo: eran de colores diversos e intensos.El verde oliva y el negro, aterrorizaban.

En el exilio todos los tentáculos del destino se aferraron, intentamos no extrañar y nos esforzamos por comunicarnos en un idioma desconocido.

Vivimos entre tentáculos y no pudimos soltarnos. El miedo a desaparecer es un conjunto de tentáculos. El exilio en cambio, tiene el proceso de un duelo.

Los duelos pueden durar un tiempo o siempre, el exilio puede ser temporal o para siempre. Depende de cuán fuerte sean los tentáculos.
Algunas y algunos exilados pudieron regresar, otras y otros murieron antes… nosotras, enredadas en tentáculos nos perdimos a nosotras mismas y nunca más nos encontramos.

La nobleza del espejo

Desde la lejana historia del espejo que hablaba con una madrastra malvada y del joven Narciso que se miraba enamorándose, hay otras y muchas que tienen a los espejos con roles protagónicos.

Hay una bella historia de una princesa que aburrida rompía el espejo para encontrar más y más amigas en su mismo reflejo.

En las historias de Borges los espejos son como el infinito, una constante literaria que utiliza en forma magnífica.

Sin embargo pocas veces has visto historias donde el protagonista se mete en el espejo, o si lo has visto por ejemplo en Alicia a través del espejo, recordarás el motivo de pasar al otro lado.

Pasar al otro lado en una dimensión especial o donde puedas mirarte y mirar el mundo. Pero lo más impactante es mirarte. Porque estás del otro lado y ahí pierdes tu subjetividad.

Una sola vez pude entrar. Fue y es fatal, pues no pude o no quise salir, por eso, te estoy invitando. Tal vez un día el verdadero apocalipsis tan anunciado y aclamado a voces con tierra seca y sol ardiente, no sea más que eso, todos, absolutamente todos, del otro lado del espejo reflejando la nada que dejamos después de tanta soberbia.

Sueño incierto

Por años he estado soñando que el ómnibus me lleva a un lugar desconocido. En taxi también lo mismo. Alguien nos secuestra y el chófer debe de ir hacia donde lo mandan. Le hablan por una transmisión que no es celular, yo diría radio, o incluso algo mas sofisticado, raro.

Y me imagino un lugar desconocido, recóndito, algo olvidado o salvaje. Es una forma de acortar el viaje.

Apenas me subo, doy la dirección, o saco mi boleto, me reclino en mi asiento y me imagino un nuevo destino incierto. Miles de aventuras, miedo, sorpresa…

Pero hoy no me pude imaginar nada…apenas me subí, el ómnibus lleno de gente inició una carrera loca y ahora, sin combustible se ha detenido. Todos han descendido y escucho preguntas de: dónde estamos? qué es esto? y qué ha pasado? Yo ni me bajo ni actuó…ha sucedido y sé que no podré regresar a casa….

Mi sueño no es más un sueño…

Foto

” toda agua y todo río camina y pasa siempre. También toda sangre llega al lugar de su quietud…” ( del Chilan Balam )

– Ves la foto abuela?

– Claro, está hermosa tu foto, fue hoy?

– Sí pero no es la misma…no es la foto que tomé hoy…

– Ahhhhhh … y sí porque con todo eso que viven sacando fotos y viven pasándolas por Internet….

– Ay, abuela… qué tiene qué ver? Deja el vino y atendeme…

– Te estoy escuchando y veo perfectamente, el vino de noche es por receta médica, a ver, contame de nuevo…

– Ay abuela, vos y tu médico… que saqué hoy una foto del atardecer y salió con sol… estaba oscureciendo y mira la foto: se cambió!!!

-Ay querida…acá yo bebo y te hace mal a vos? La borraste a la de hoy! Te quedó la de otro día!!!

– No, hoy la tomé desde otro sitio, ves el árbol ?y mi celular puso la fecha, ves?

– No, no veo… mejor no, debe de ser otra cosa compleja de estos tiempos, ya no tengo edad para entender más y vos ya tenés edad de beber conmigo…no queres un traguito de vino? Dejá esa foto…

– Ay abuela… no queres entenderme… dame sí…

Se ríen juntas y miran obstinadas la foto que cambió en el tiempo….

Mi blog

María Luisa de Francesco una argento uruguaya. Escribo para mostrar, revivir y exorcizar. Escribo para divertirme y divertir niñas y niños. Para pensar escribiendo. Si alguna de estas letras lo logra, habré hecho algo útil. Gracias 😊

Lydia

Se levantó a las 5am como desde hacía años para comprobar la temperatura del agua, tomar un jugo, ponerse el traje de baño, estirar los músculos y dejar caer el cuerpo en la piscina climatizada de la casa donde vivía desde los cinco años. Lentamente fue nadando hasta estirar bien los músculos y tomar ritmo. Una hora de natación diaria, su momento favorito del día y de esa casa que, nunca pudo considerar propia. Sabía que de acuerdo al testamento de su madrastra, doña Lilian, sí lo era. Sabía que don Mauro, el esposo muerto, le había dado su apellido por exigencias de su madrastra. Sabía que le pertenecía porque su madre biológica, se lo había contado antes de morir. Don Mauro era su padre.

Cuando Carmen, su mamá, murió se la encargó a doña Lilian, le dejó una carta. Y ella se hizo cargo de todo. Del papeleo, de llevarla e instalarla en la gran casona como una hija más, de obligar al marido a reconocerla. No fue una madrastra cariñosa pero no escatimó gastos con ella, no estableció diferencias con sus hijos propios, dos varones y una mujer, y le dió a Lydia todas las oportunidades para crecer, estudiar y viajar que jamás soñó tener.

Cuando don Mauro murió y los hermanastros se alejaron por estudios y por sus posteriores casamientos, Lydia tuvo a doña Lilian para ella sola. Se transformó en su secretaria, su dama de compañía y su confidente. La acompañó en las finanzas, en los viajes y en las presentaciones de productos de la fábrica. Cuando inauguraron la piscina climatizada de 25 metros de largo, buscaron un profesor de natación. Lydia aprendió rápidamente y doña Lilian la impulsó a desarrollarlo como deporte.

El profesor era un joven castaño de curiosos ojos azules y sonrisa franca. Fue de los pocos hombres que Lydia deseó pero no se animó. Tuvo novios y amantes, su madrastra no la inhibía para nada, tuvo bailes y parrandas. Pero nunca se enamoró como para considerar casarse. Su vida era plena, le gustaba su trabajo, su casa y amaba a su madrastra. No le faltaba nada, pero el profesor de natación… le había movido algún resorte interno y sin embargo, aún cuando él se insinuó, no pudo o no quiso.

Esa mañana y la anterior se había levantado con jaqueca. Tal vez ya son esas cosas de la menopausia, opinó doña Lilia que ya no bajaba a la piscina. Lydia ya tenía más de cuarenta y su cuerpo aún conservaba la turgencia juvenil.

Esa mañana se deslizó en el agua como siempre, la puntada en las sienes no la detuvo. Iba dando brazadas suaves cuando lo vió debajo de ella, nadando boca arriba, guiñando un ojo cómo hacía veinte años. Rápidamente llegó al borde y se quitó las gafas. Había un gran silencio como siempre a esa hora y la piscina era un plato de agua transparente. Se colocó de espaldas y nadó con elegancia, la cabeza apenas le dolía ya, respiró aliviada y en la segunda piscina lo volvió a ver, nadaba en el otro carril, brazada a brazada con ella.

El dolor se agudizó, la cabeza le estallaba y sintió ese abrazo masculino, ese beso que demoró veinte años, sintió tal placer que se orinó en el agua y ni cuenta se dió que la muerte era inminente aunque la llevaba con figura de profesor de natación.

El complejo de Drácula

Sé que muchos conocen la historia que como tantas, fue contada romántica e ilusoria, porque las verdades más simples hay que llenarlas de metáforas.

Drácula no era ningún conde, su madre sí lo fue, enamorada como loca de un albañil de su palacio concibió al niño que luego inmortalizó la historia de los vampiros.

La condesa embarazada de un albañil era un desastre nervioso, esposo no tenía, era viuda desde hacía un año, un real caballero para que cubriera el embarazo como buen esposo, no encontró y para colmo de sus males, el albañil desapareció una noche sin dejar pistas. Sumida en la tristeza se encerró en su castillo, intentó ocultar su vástago que nació y lloró como otros tantos. Despertó en cierta forma el cariño de su madre, fue un bebé casi feliz y tuvo dientes normales.

Cuando cumplió tres años encontró a su madre en un charco de sangre, se había suicidado, su honor perdido junto al albañil y su hijo, un bastardo de la realeza. Fue tal el dolor del niño que besó a su madre muerta y se fue bebiendo su sangre. Lo haría de dolor o de hambre, porque era un pobre niño sin atención alguna desde que su madre se mató.

De ahí en más juro venganza, lo apartaron, lo llevaron de casa en casa, a cuál más pobre, lo golpearon y humillaron. Hasta que a los veinte años logró recuperar el viejo castillo de su madre, se compró el título de Conde y empezó la leyenda del vampiro. En realidad era un insomne permanente y su complejo de Edipo era tan grande que dormía de día en el sótano junto a la cripta de su madre muerta.

Lo de beber sangre tal vez sea cierto, pero lo que sí fue verdadero, eran sus vides famosas y un vino tinto espeso que hacía él mismo en sus sótanos y que bebía toda la noche para poder dormirse.

Que sedujera a las mujeres es bien posible porque su padre, el albañil, fue un bello hombre que enamoró a muchas mujeres de la corte.

La cruz, el ajo, los cazadores de vampiros fueron necesarios para poder seguir contando desde ayer hasta hoy las historias de vampiro que lo embanderan como Conde Drácula.

Mito de hombre lobo…

…era igual al mito y la leyenda y la película. Cuando llegaba el viernes de Luna llena el tipo se levantaba y se iba a las calles. Entre sombras le crecían los colmillos depredadores, las garras asesinas y los ojos lujuriosos. Se vestía de negro.

Su mujer quedaba dormida y ni sabía que el animal de su marido andaba por la noche, aullando y mirando la luna, comiendo cualquier cosa y tirando dentelladas a las jovencitas.

Al amanecer el hombre lobo volvía y se bañaba, prolijamente se acostaba y hasta la próxima luna llena del siguiente mes, se portaba como un señor cariñoso y cuidadoso.

Así anduvo haciendo el ridículo algunos tiempos, alguien escribió su historia y le inventaron más víctimas de las que hubo. Agigantaron su fiereza, dijeron lo que no vieron y el rumor creció con el espanto, porque suelen ser casi lo mismo.

Su mujer un día sábado despertó, le vió los pies sucios, encontró un pelo negro en la cama, entendió todo mal, hay mujeres muy cautelosas, se dedicó a espiarlo.

Pasó un mes casi entero sin dormir, espiando y fingiendo, algunas mujeres pueden hacerlo, hasta que vio la evidencia un viernes de Luna llena: su marido era el hombre lobo.

Con paciencia y sensualidad inusual ella se disfrazó de loba y salió a la noche a perseguirlo, lo atrapó entre sus garras, le gritó un par de aullidos, lo mordió en la oreja y zaz!… el hombre lobo volvió vencido y enamorado a dormir con su loba…

Desde esa noche, cada viernes de Luna llena aúllan bajo su luz, asustan a algún desvelado, se burlan de las leyendas y beben vino mientras hacen el amor como loba y lobo, sedientos…( lo demás es puro cuento)